
El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es una enfermedad potencialmente mortal provocada por la alteración de la inmunidad celular. Es una enfermedad que puede afectar a cualquier persona que tenga practicas de alto riesgo, es por ello que ha sobre pasado todas las barreras raciales, sociales, sexuales y económicas.
Ante esta enfermedad la actitud del profesional de enfermería frente a un paciente infectado debe ser la misma que ante cualquier enfermo que presente otro tipo de patología, brindándoles el mismo trato y manteniendo con ellos las mismas medidas de prevención y precaución.
El cuidado de enfermería a las personas que padecen de VIH, esta enfocado en la intervención en tres niveles:
1) Atención Primaria: que son todas las medidas preventivas que se proporcionan mediante la educación al paciente, para promover estilos de vida saludable mediante:
- Proporcionar información sobre prácticas de riesgo a población vulnerable para una detección oportuna.
- Informar sobre medidas preventivas de acuerdo con el estilo de vida de la persona acerca de prácticas de sexo seguro y auto cuidado.
- Informar y sensibilizar sobre la importancia de comenzar un tratamiento antirretroviral (ARV) y mantener la adherencia al mismo.
- Orientar y asesorar a la persona para que se integre a centros de información, atención y apoyo.
2) Atención secundaria: se desarrolla el proceso de atención de enfermería (PAE) de acuerdo con las necesidades de la persona, además es necesario el control y adherencia al tratamiento para disminuir las infecciones oportunistas.
3) Atención terciaria: o también llamada rehabilitación que incluye la terapia física, ocupacional y psicológica que favorece la adaptación de la persona a su situación actual y pueda valerse por si misma.
Además la intervención de enfermería debe hacer un enfoque hacia el apoyo emocional a la persona ya que existe un temor natural en relación con la enfermedad y por ello la enfermera debe tener una actitud humana y saber escuchar de forma atenta y respetuosa para ganarse la empatía de la persona y su familia, haciendo énfasis en las etapas que va a afrontar el paciente y sus familiares como es la negación, rabia o enojo, negociación, depresión y aceptación y es en tas mismas etapas donde la enfermera debe intervenir para crear una relación amena de paciente-enfermera, para lograr el proceso de aceptación emocional frente a la enfermedad.
